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Full text of "Cambiantes, versos. Comentario por Manuel Benavente"

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Cambiantes, ver 



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VALLKIANO MAGRI 



AMB1ANTES 

( VEKSOS ) 



COMENTARIO 

POR 

MANUEL BENAVENTE 



MONTEVIDEO 

Imprenta y Casa Editorial " Renacimiento 
Librería " Mercurio " de Luis y Manuel Pérez 

Calle 25 Mayo número 483 
1913 



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in 2010 with funding from 

University of Toronto 



http://www.archive.org/details/cambiantesversosOOmagr 



CAMBIANTES 



OBRAS DEL AUTOR : 

CAMBIANTES 

EN PREPARACIÓN: 

PEREGRINAJE DE ENSUEÑO ( poesía ) 



VALERIANO MAGRI 



CAMBIANTES 

( VERSOS ) 



COMENTARIO 

POR 

MANUEL BENAVENTE 



MONTEVIDEO 

Imprenta y Casa Editorial " Renacimiento " 

Libreria " Mercurio " de Luis y Manuel Pérez 

Calle 25 Mayo número 483 

1915 



' 






COMENTARIO 



Un libro nuevo. 

Un libro que impetra nuestra sinceridad y nuestra simpatía, dos 
cosas que no podemos negarle. 

Su autor cuenta diez y ocho años... 

Nos llega de uno de esos pequeños núcleos de población que se 
levantan en la soledad de los campos, invitando a la meditación y al 
ensueño. 

No somos críticos ni pedantes. 

E<te libro tiene algo de nuestra vida, de nuestra alma. — Contare- 
mos su historia. 

Mientras recorremos sus páginas, evocamos la blanca apacibilidad 
solariega, la vida libre de complicaciones y de fiebres mercantilistas, y 
el sol — i aquel pródigo sol de las mañanas de provincia ! — a cuyos 
besos nos sentíamos desfallecer de amor, de ensueño y de lirismo. 

Recordamos aquel vagar nocturno de hace un par de años, enfer- 
mos imaginarios, por las muertas calles de la población... 

Sentimos, a lo lejos, la serenata triste y evocadora de la alegre 
muchachada que prende flores de ilusión en las rejas propicias al en- 
sueño y la esperanza... El reloj parroquial da las doce campanadas so- 
noras de la media noche .. 

Nos detienen los gritos de un ebrio... 

Oímos el doliente gemir de una carreta que se acerca lentamente... 

Tiene el paisaje la profunda y melancólica ternura de un verso de 
Jiménez... 

Y, con el fastidio de no tener a quien comunicar las múltiples sen- 
saciones que nos asaltan, nos dirigimos al campo, al seno de la soledad 
y del silencio, enfermos, * incomprendidos » . 

Recordamos luego nuestras audacias líricas, los tiempos de nuestra 
iniciación, los vanos arrestos de Quijotes, la mofa sangrienta que nos 
saludara al aparecer... 



= ó 



En campaña, donde hay tan poco que hacer, no es extraño que 
se hagan tantos versos. 

Nosotros, como la generalidad, pecamos. 

La familia se alarma, pone el grito en el cielo. 

Mamá está furiosa... Papá hace sangrientas ironías con nuestras 
metáforas ooéticas... Los conocidos nos saludan con una sonrisa burlo- 
na, y. a veces, se permiten aconsejarnos paternalmente. 

Sólo nuestras hermanas — ¡las pobrecitas ! — suelen agradecernos 
cuando fraguando un nombre cualquiera, les dedicamos unos versos por 
la prensa. 

i Qué nos importa del mundo ! 

Escribimos para nosotros... o para la posteridad. En esos momen- 
tos no se pueden definir seriamente las vocaciones. 

Solos, descentrados, sin tener nadie que se imponga a nuestra in- 
telectual consideración, sin una indicación provechosa, producimos 
libremente. 

Vienen entonces los amigos entusiasmas que nos ponen a cien codos 
más arriba que cualquier escritor conocido. 

El espejismo que engañó a Tartarín, nos finge mirajes espléndidos, 
ilusorios... 

Estamos enfermos de verdad. 

Creemos .. Creemos... Creemos. 



Nos parece- que la vocación del autor de este libro está comple- 
tamente definida. 

CAMBIANTES tiene versos que no se hacen por no tener otra 
cosa que hacer. 

Algunas debilidades líricas como la que aparece en Caballero An- 
tiguo, la impropiedad de ciertas ideas, los pequeños errores de técnica 
y el abuso del lugar común, no son suficientes para condenar un libro 
cuyo autor hace apenas dos años que escribe para el público. 

A pesar de la marcada influencia de maestros y no maestros, este 
libro contiene ideas originales, motivos vividos, poesía * hecha carne » 
en el espíritu... — Cierto es que hay asuntos gastados o confusos, como 
En el Parque, y otros ; pero en general, todas las producciones ponen 
de relieve un temperamento de artista sutil, aunque todavía incipiente. 

La música ideal de los ritmos — de que habla Darío — puede resen- 
tirse de ciertos giros caprichosos e inconscientes, pero es indudable que 
los versos no carecen de harmonía y de suavidad. 

¡ Cuántas veces, obsesionados por el recuerdo de la primavera le- 
jana, en pleno otoño de nuestros veintidós años, hemos soñado conden- 



- — -- 



Sar en un verso (oda esa inquietud, toda es,, tristeza, real o imaginaria. 
de la que hay un retozo en La Vida Enferma : 

« Padezco la tristeza lírica de los versos ; 
yo que soy tan muchacho, tan sencillo y tan claro, 
he llegado, ocasiones, hasta a sentirme raro 
y creer que va mi vida por destinos adversos. 

En mi cuarto me encuentro como en un buen presidio 
(si puede haberlo), tengo: recuerdos, libros, sueños, 
montones de cuartillas que atestiguan empeños. . . 
fí fuera esté la prosa, la tristeza, el suicidio. . . 

Riegrias ingenuas de las horas aldeanas. 
Serenidad de éxtasis de las blancas mañanas, 
clara diafanidad de las noches de plata ¡ 

Vosotras concluiréis con la existencia mía. 

pues embargáis mi alma de belleza y poesía. 

de esta vida de ensueños que me enferma y me mata ! » 

Cuando yo sea académico. . . es un motivo tratado con original 
discreción: 

«.. ..Se escriben con mayúscula: los nombres de poetas. 

los de aquellos que sueñan con gentiles Julietas 

que en las noches de luna conceden dulces citas ; 

todo lo que sea hecho de seda, sol y rosa. 

lo que librado se haya de la * mezquina prosa » . 

¡Y los nombres de todas las mujeres bonitas I* . 

Primavera es un bello soneto que termina : 

«... Primavera I Te adoro porque das a los prados 
nuevos reverdeceres. sueños cristalizados. 
Porque una voz amiga me ha ordenado que siembre 
en tus surcos mis penas. Te amo por todo eso : 
por tu vida, tus cuitas, por tu magno embelese, 
¡y por todos mis versos escritos en Setiembre!* 

La emoción que hay en Epílogo la hemos sentido muchas veces, 
cuando, cansados del rudo peregrinaje, nos detenemos para humedecer 
nuestros labios secos en la fuente milagrosa del recuerdo. 

¡Pobre novia lejana a quien abandonamos un día con la muerte 
en el alma! ¿Será fiel o sus promesas?... 






¿Aguardará nuestro regreso, o se habrá cansado de- esperar ?... 
¿Qué depondremos a sus pies? 

¿Vale un gajo de laurel ilusorio, el sacrificio de toda una ju- 
ventud?... * 

i Pobre novia lejana a quien dejamos con la muerte en el alma ! 
Surge del fondo de nuestra vida vagabunda : 

« tu inocente, tu ingenua silueta de aldeana ! » 
* * * 

Creemos en Magri. 

Este libro sencillo, casi rústico, sin idea de 'asombrar», dice 
« algo » . 

Creemos en Magri. 

Creemos en su alma lírica y sensitiva, en su temperamento de 
poeta. Creemos que este sea, tal vez. el momento más serio de su 
vida literaria En campaña, cuando se llega a hacer * algo » es cuando 
no queda nada más que hacer. 

c ¿Pero qué hacer?.. Sedúceme el miraje, 
pugnan mis sueños por tender las alas 
y resplandecen con no vistas galas 
las estrellas que escoltarán mi viaje. » 

Que Lo que siempre soñamos se haga realidad... ¡ Partir ! 

¿Hacia dónde?... Hacia la luz. pobre mariposa que te quemas las 
alas?... Llegarás a la meta?... No llegarás?... 

Quedarse en campaña, para siempre, es vegetar. — Es disponerse 
a elegir uno de estos dos caminos : la derrota o el suicidio. 

Le aconsejaríamos a Magri, en este caso, que optara por el último. 

Triunfar de verdad es sacrificarse, es renunciar a las comodidades 
del hogar, a los mimos de la familia y al elogio incondicional de los 
amigos. 

Hay algo más prodigioso que la vocación : la voluntad. 

MÑNUEL BENfí VENTE 



Montevideo, Diciembre de 1015. 



ESTE LIBRO 



¿Te erguirás orgulloso, desafiante 
sobre todas las vidas miserables?.,. 
Frente a la inlamia vil y claudicante 
apuntarás tus dardos implacables?... 



Serás como un ensueño de ternura, 
como una eterna y juvenil quimera, 
o como el claro sol de primavera 
que baña y reverdece la llanura?... 



Pródiga en luz, en vida, en alegría, 

florecerá tu mágica harmonía 

al contar de mis penas e! secreto ?. 



O entre los sombras pasarás perdido. 

camino de la muerte y el olvido, 

en el blanco ataúd de este soneto .. 



10 



CABALLERO ANTIGUO 



Mi alma es más blanca que el más blanco lienzo 
soy tan romántico que estrella alguna 
ha podido igualarme, a veces pienso 
que nací en las regiones de la luna. 



¿Qué si soy español? ¿Y quién lo duda? 
Hijo de España, por mi sangre ardiente, 
por mi vivir que en el amor se escuda 
y por mi joven corazón vehemei-te. 



La aventura, el honor y ios amores 
siempre tuvieron a sus pies mis flores, 
cual mi vida no existe vida alguna : 



Y cuando me abandone mi lirismo 
sepultaránme en el eterno abismo 
los cinco tiros de mi Smith de luna. 



1 1 



PARTIR. 



. . . Abrazados los dos. . . ¡ Y cuan lejanas 
van nuestras vidas por camino inverso ! 
Al áureo son de místicas campanas 
nuestro dolor florece como un verso. 



Vamos a despedirnos. . . La postrera 

ilusión que conmueve los adentros, 

la torpe realidad tras la quimera. 

la cruel ausencia que no sueña encuentros. 



Partir, partir. . . Esta verdad maldita 
nos lastima a la par en nuestra cuita. 
¡Oh, pobie corazón esclavizado, 



que ves alzar de nuestro amor perdido 
la realidad de todo lo vivido, 
el espectro de todo lo soñado ! 






12 = 



LO QUE SIEMPRE SOÑAMOS 



Pese a todos los dichos y consejos, 
que algo tendrán de cierto i no lo dudo ! 
con mis frágiles versos por escudo, 
me voy. . . i Ya sé lo qué dirán los viejos ! 



¿Pero qué hacer? Sedúceme el miraje, 
pugnan mis sueños por tender las alas 
y resplandecen con no vistas galas 
las estrellas que escollarán mi viaje. 



Sin pensar en lo amargo del destino 
he emprendido el nostálgico camino 
hacia la tierra ideal, desconocida. . . 



i Y sé que al retornar de mi aventuro 
no encontrará un consuelo mi amargura 
ni itw ilusión otra ilusión querida ! 



13 



SOLO. 



— ingenuas muchachadas, juventud 

— me dicen el doctor y el boticario. 
¡ Todos a mi romántico breviario, 
ceremoniosos, le hacen ataúd ! 



Yo también hice versos como tú ! 
Cuando joven senfíme visionario. 
Y a mi gesto de revolucionario 
oponen su experiencia y senectud. 



Todos le marcan valla a mi locura, 
todos dejan su gota de amargura, 
nadie me ofrece fraternal cariño... 



¡ Y frente a la impotencia intolerante, 

como una altiva torre desafiante, 

se alza este ingenuo corazón de niño ! 



í íi«s«a«, 



14 



ESTE JOVEN AMIGO.. 



Este joven amigo, que es dechado 
de corrección y de pensar austero, 
busca de la política el sendero 
que lo lleve a ministro o diputado. 



Sueña con la política : La grey 
dominar con un gesto i y es portero 
Cuando se tiene un corazón de rey 
ha de ser triste ser un casi obrero. 



El Jefe se aproxima : -*- Buenos días. 
Y mi héroe florece en cortesías ; 
y tras del Jefe que ligero escala 



la escalera luciente, como en vuelo, 
i poética y audaz tal como un ala, 
una azul esperanza sube al cielo ! 



15 



DOMINGO DE ALDEA 



Mañana de Domingo, en primavera. 
Sabor de vida en el jardín de enfrente. 
El sol, como una rubia cabellera, 
se extiende en mi ventana dulcemente. 



Santa quietud... La brisa es como un ruego. 
Tu canto triste, corazón, elevas... 
Percibo dentro de este gran sosiego 
como un hondo sabor de cosas nuevas. 



Siento la vida entrar, visión de armiño. 
en este ingenuo corazón de niño. 
Domingo de la aldea... i Oh, presentida 



hermana, en esas noches de honda pena, 
que me devora ! Hasta la misma vida 
en estas horas me parece buena ! 



16 



EL PREMIO 



Horas de ensueños, angustiosas horas 
en que la pluma hiere las cuartillas, 
dando forma a sonetos y quintillas 
con palabras ardientes y sonoras. 



Horas que nuestro corazón evoca 
y copia en la tristeza de los versos, 
dolores que al azar vuelan dispeisos, 
¡ sueños errantes de una vida loca ! 



Y fuera del delirio ideal que crea 

en su fecunda exaltación la idea. 

¿cuál es la recompensa? — ! Ay ! me maldigo 



a mí mismo, marchando tras la gloria, 

obteniendo por única "victoria 

el frío aplauso de algún bruto amigo I 



= 17 



CONFESIÓN 



Si es que dispuesta esíáis a acompañarme, 
quiero que no dudéis vuestro futuro. 
y no digáis, señora, que soy duro 
y pretendo, sin causas, acusarme. 



Creo que soy muy bueno ; pero a veces 
suelo sentirme malo, y no dudéis 
que de eso la razón ignoro (¿Veis 
de mi sinceridad las desnudeces?...) 



A vuestra sana y lírica alegría 
opondré mi incurable nostalgia. 
Soy una mezcla real de cielo y lodo, 



lo mejor, lo peor de lo que existe... 
En resumen, os digo : soy un triste. 
¡ Y esa advertencia, mi señora, es todo ! 



r 



— 18 



EN EL PARQUE 



Clara noche de amor. . . Eterna cita 

fuera la nuestra! (¡Qué ilusión de niños! 

En mi existencia trágica y maldita 

cantaba amor la voz de tus cariños. 



Del parque en el confín asomó un aslro 
iluminando las desiertas calles 
\ poniendo en tu falda de alabastro 
un delantal de luna de Versalles. 



Por una indiosincrasia de reflejos, 
en tus ojos serenos como espejos, 
dos estrellas buscaron un asilo, 



i Y juro por mis líricos arrojos 

que vi en el fondo de tus negros ojos 

sendos puñales de tajante filo ! 



y 



LA VIDA ENFERMA 



Padezco la tristeza lírica de los versos : 

yo que soy tan muchacho, tan sencillo y tan claro, 

he llegado, ocasiones, hasta a sentirme raro 

y creer que va mi vida por destinos adversos. 



En mi cuarto me encuentro como en un buen presidio 
(si puede haberlo), tengo: recuerdos, libros sueños, 
montones de cuartillas que atestiguan empeños... 
Afuera está la prosa, la tristeza, el suicidio. 



Alegrías ingenuas de las horas aldeanas, 
serenidad de éxtasis de las blancas mañanas, 
clara diafanidad de las noches de plata : 

\ osotras concluiréis con la existencia mía. 

pues embargáis mi alma de belleza y poesía, 

de esta vida de ensueños que me enferma y me mata 



= 20 



CUANDO YO SEA ACADÉMICO. 



Respondiendo a mi lema : Vivir sin viejas formas, 
ajustaré los textos a un estilo moderno 
— en el que no hay un fin mezquino o subalterno — 
y esbozo aquí una parte de mis grandes reformas. 



Se escriben con minúscula : todas los prosaísmos 
verbi - gracia : política, zapatos, calles, hormas; 
también van con minúscula : los refranes, las normas 
vulgares que blasonan de grandes aforismos. 



Se escriben con mayúscula : los nombres de poetas, 
los de aquellos que sueñen con gentiles Julietas 
que en las noches de luna conceden dulces citas ; 



todo lo que sea hecho de seda, sol y rosa, 
lo que librado se haya de la mezquina prosa 
i y los nombres de todas las mujeres bonitas ! 



21 



LO QUE PRESIENTO 



A! poblacho nativo, después de largo viaje. 

vuelvo : encuentro con lujos, hecha una qran señora. 

aristócrata, a aquella novia mía que un paje 

tuvo siempre en mi espíritu que aun sus gracias añora. 

Aquellos que conmigo soñaron libertades, 
que en la tribuna fueron fuertes fustigadores, 
abandonan, vencidos, sus altas majestades 
de cóndores altivos i y son rematadores ! 



Todo, todo es distinto de los tiempos aquellos 
en que corrí las calles, al viento los cabellos, 
con mis ensueños líricos por único broquel... 



Y en la reja querida donde fui acariciado 
por sus manos de seda y sol, miro colgado 
y luciente, el prosaico reclamo de un hotel. 



= 22 



OFRENDA 



Por lus ojos azules, por esa primavera 
que el hada del encanto dibujó en los pensiles 
de lu espíritu regio, por iu magna quimera 
en que el amor y el arte celebran sus abriles; 



por la heráldica gracia de todos tus maneras, 
por tus labios gestados con soles de Sevilla, 
por los ígneos deseos que sueño en tus ojeras, 
i sólo por eso doblo ante ti la rodilla ! 



Por ser dueño un segundo de lodo eso, canjeo 

estas inigualables grandezas que poseo. 

i Quiero ser solo el blanco de tu ardiente cariño ! 



i Todos mis devaneos depongo ante fus gracias, 

mi corazón, mi brazo, mis líricas audacias. 

¡ y esta alma frágil llena de ansiedades de niño ! 



23 



PRIMAVERA 



Primavera ! Y hay como una explosión de vida. 
un resurgir de azules quimeras en las almas. 
Primavera que tienes en lus diáfanas calmas 
la ideal irradiación que al ensueño convida. 



Primavera ! Y reviven les más prosaicas cosas. 

Resucita, florece la tierra de los tiestos : 

a su paso reviven mis ilusiones y estos 

sueños de aquella infancia del color de las rosas. 



Primavera ! Te adoro porque das a los prados 

nuevos reverdeceres, sueños cristalizados. 

Porque una voz amiga me ha ordenado que siembre 



en tus surcos mis penas. Te amo por todo eso : 
por tu vida, tus cuitas, por tu magno embeleso 
i y por todos mis versos escritos en Setiembre ! 



=- 24 = 



TU PIÉ 



Me han dicho mis vecinos — ¿sabes? son comercianles 
que tu pié es lo más molo. . . y que lus incitantes 
curvas son lo mejor... ¡Qué ignorantes! ¿Verdad? 



Si. Yo canto a tu pié incitador, inquieto 

que deja cuando cruzas por las tablas y aceras 

la leve tentación de un hechizo secreto. 



Tu pié en la selva verde de tu ruedo parece 
curioso explorador de tu carne que mece 
el vaivén indolente d. tu paso. Macbeth .. 
Y cruzas en silencio, tal si nadie pasara, 
como si hasta la goma del taco se ufanara 
en resistir el peso tirano de tu pié. 



= 25 



REBELDE 



Sufro el hierro de atávicas esposas 
con la.s que no se amigarán mis manos. 
Canallas y prosaicos i nunca hermanos ! 
van marchitando de mi fé las rosas. 



Pero bajo el doler de estas cadenas 
tengo mi anhelo de soñar ; ya veis 
que por más que mi temple encadenéis 
la misma sangre corre por mis venas ! 



Lleno de orgullo lírico me siento, 
un pedestal con mis dolores alzo, 
voy en pos de la ' Tierra Prometida > 



mientras rabian atrás, en su cadalso, 
los eternos canallas con talento, 
los eternos vencidos de la vida ! 



26 = 



POESÍA Y YO, SOMOS ASÍ, SEÑORA 



¿ Os ofendéis mi dama, porque acaso 
no tuvo espera mi vehemente anhelo ? 
Yo nunca supe delener el paso 
ni vacilé para escalar el cielo. 



Es eso ser artista, ser así, 
amar sin regla fija ni razón, 
(como en mis locos sueños presentí) 
sujetos al momento, a la emoción. 



Os confieso que no os creo mi hermana 
( no he querido acusaros de profana ) 
de vuestra juventud quiero una hora. 



un minuto de amor, una esperanza. . . 

No me tildéis ¡ por Dios ! de Sancho Panza 

Poesía y yo, somos así. Señora, 



27 



LA ESPERA 



Aun era niño y con pasión la amaba 
sobre todos los seres y las cosas, 
ella rehuir mi confesión buscaba, 
mientras mi juventud florecía en rosas. 



Y un día que la dije mi quimera, 
me contestó ultrajante, a sangre fría, 
que tal vez a quererme llegaría 
sólo que una demente se volviera. 



Y desde entonces, a la vida esquivo, 
encadenado a mis pesares vivo, 
sediento de los besos de su boca. . 

Soñando en mis delirios sobrehumanos 
en la suave caricia de sus manos. 
i siempre esperando que se vuelva loca 



= 28 = 



EPÍLOGO 



Yo presiento el epilogo : mis angustias innatas, 
mis íntimas audacias de artista, de hombre niño 
que sueña con mirajes de quimera y arminio 
y milagros celestes en la noche de plata. . . 



Perderé hasta el recuerdo de tus hondos quereres 
v obsesionado siempre por mi vagancia loca, 
buscaré en otro pecho, buscaré en otra boca 
los ardientes transportes de sensuales placeres. 



Y algún día. proscrito, con el alma vencida 
por los hondos y amargos dolores de la vida, 
creeré sentir el hálito de tu ternura hermana. 



recordaré las horas de los tiempos mejores 
y surgirá del fondo de mis viejos amores 
tu inocente, tu ingenua silueta de aldeana ! 



ÍNDICE 



ÍNDICE 



Páginai 

Comentario ( por Monuel Benavenfe ) 5 

Este libro 9 

Caballero Antiguo 10 

Partir : 1J 

Lo que siempre soñamos ^ 

Solo 13 

Este joven amigo .14 

Domingo de Aldea 15 

El Premio 16 

Confesión ' ' 

En el Parque 1S 

La Vida Enferma 19 

Cuando yo sea académico 20 

Lo que Presiento 21 

Ofrenda 22 

Primavera • 23 

Tu pie 24 

Rebelde ! 25 

Poesía y yo somos asi, Señora 26 

La Esfera 27 

Epílogo » 2 ® 




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8C3 



Magri, Valeriano 

Cambiantes, versos